Pocas salsas representan tan bien la cocina italiana como el pesto. Fresco, aromático y sorprendentemente sencillo, este clásico nacido en la región de Liguria se ha convertido en un imprescindible para pastas, panes y todo tipo de platos. Aunque hoy es fácil encontrar pesto ya preparado en el supermercado, hacerlo en casa marca una diferencia enorme en sabor, textura y calidad de los ingredientes.
La clave está en respetar su esencia: albahaca fresca, frutos secos, ajo, buen queso y un aceite de oliva que una todos los sabores. Nada más… y nada menos.
Qué es el pesto y por qué merece la pena hacerlo en casa
La palabra pesto viene del genovés “pestare”, que significa machacar o moler. De ahí que, tradicionalmente, se prepare en mortero. Esa forma artesanal permite extraer los aceites esenciales de la albahaca sin “maltratarla”, logrando un aroma intenso y un color verde vibrante.
Preparar pesto casero no solo es más sabroso, también es más saludable: tú decides la calidad del aceite, la cantidad de sal y evitas conservantes innecesarios.
Beneficios nutricionales del pesto
Más allá de su sabor, la salsa pesto es una combinación interesante desde el punto de vista nutricional:
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Aceite de oliva y piñones: aportan grasas saludables que favorecen la salud cardiovascular.
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Queso parmesano: fuente de proteínas de alta calidad y calcio.
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Albahaca: rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, además de ser la responsable de su aroma característico.
Ingredientes para la receta de pesto
Para un pesto clásico (unas 4–6 raciones):
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150 g de hojas de albahaca fresca
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20 g de piñones (puedes usar almendras peladas o una mezcla)
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2 a 4 dientes de ajo
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250 ml de aceite de oliva virgen extra
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50 g de queso parmesano recién rallado
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Sal y pimienta al gusto
Cómo hacer pesto casero paso a paso
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Prepara el ajo
Retira el germen central (“el alma”) de los dientes de ajo para que el sabor sea más suave y digestivo. -
Blanquea la albahaca (opcional, pero recomendable)
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Pon agua a hervir y prepara otro recipiente con agua muy fría.
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Sumerge las hojas de albahaca durante 15 segundos en el agua hirviendo.
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Pásalas inmediatamente al agua fría.
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Escurre bien.
Este paso ayuda a fijar el color verde intenso, lo que se conoce como “activar la clorofila”.
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Tritura los ingredientes
En una licuadora, procesador o mortero, añade:-
Albahaca
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Piñones o almendras
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Ajo
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Queso parmesano
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Sal y pimienta
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Añade el aceite
Tritura y ve incorporando el aceite de oliva poco a poco hasta obtener la textura deseada. -
Ajusta y listo
Prueba, rectifica de sal o pimienta y ajusta la consistencia si hace falta.
Puedes servirlo al momento o guardarlo en un frasco de vidrio hermético en la nevera.
Consejos para un pesto perfecto
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Usa albahaca muy fresca: si no huele bien, el pesto no tendrá carácter.
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Si no consigues piñones, nueces o almendras funcionan muy bien.
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Para un pesto más suave, puedes añadir una cucharada de crema de leche.
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El aceite importa: un buen virgen extra marca la diferencia.
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Cubre el pesto con una fina capa de aceite antes de guardarlo para que no se oxide.
Preguntas frecuentes sobre el pesto
¿Cómo usar el pesto en la cocina?
Es ideal para pesto fideos, pero también funciona con carnes, pescados, ensaladas o simplemente untado en pan tostado.
¿Se puede hacer pesto sin queso?
Sí. Basta con omitir el parmesano y ajustar la sal. Es una buena opción vegana.
¿Cuánto dura el pesto casero en la nevera?
Aproximadamente 5 días en un frasco hermético. También puedes congelarlo en porciones.
¿Es más saludable que el pesto de supermercado?
En general, sí. El pesto casero evita conservantes y permite controlar la calidad del aceite y la cantidad de sal.

