Saltar al contenido

El pescador y el pececillo

Compartir este artículo:

Un hombre que pescaba con caña en un río, cojió una diminuta trucha.

Mientras estaba quitándole el anzuelo para echar el pececillo a la cesta, abrió este su boca implorando piedad y rogando al pescador lo arrojase al río otra vez.Le preguntó el hombre porque debía obrar así, y el pez respondió con fingida ingenuidad:

– porque ahora soy pequeña y no valgo gran cosa; pero si, por el contrario, me pescas cuando sea mayor, te seré mas útil.

– pescarte luego, ¿eh? – le respondió el hombre, que no era tonto- ; ¿Quién me lo asegura? Por lo menos, ahora te tengo en mis manos.

«Más vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar»
 

 

Compartir este artículo: