Turron de Doña Pepa

El turrón de Doña Pepa es un dulce tradicional peruano relacionado con la festividad del Señor de los Milagros, consiste en tres o más capas de palitos de harina, bañados con miel de chancaca y decorado con grageas y confites de varias formas y colores.  Demasiado bueno para chicos y grandes, vamos pues a elaborarlo:



Ingredientes:

  • 700 g de harina de trigo
  • 350 g de mantequilla
  • 3 yemas de huevo
  • 1/2 taza de agua de anís
  • 1/2 cucharadita de sal

Para el agua de anís:

  • 1 vaso de agua
  • 1 cucharadita de semillas de anís dulce
  • 1/2 cucharadita de achiote en polvo, o 2 gotas de color amarillo

Para la miel:

  • 1 tapa o bola de chancaca (400 g); o papelón rubio
  • Agua suficiente para cubrir
  • Cáscara de una naranja madura
  • Zumo de 1 naranja
  • Zumo de piña y de membrillo (opcional pero dan toque extraordinario)
  • 4 clavitos de olor
  • 1 corteza de canela

Preparación:

  • Agua de anís: en una olla pequeña a fuego muy bajo colocamos el vaso de agua, la cdta de anís y el color; dejamos que hierva muy despacio a fuego bajo, hasta que reduzca a la mitad, retiramos y reservamos.
  • Cernir la harina y mezclarla con la mantequilla, luego con las yemas e ir agregando el agua de anís hasta obtener una masa consistente (queda entre masa de galleta y masa quebrada)
  • Cubrimos la masa con film y la dejamos reposar unos 15 min en el refrigerador
  • Mientras tanto en una olla adecuada montamos a hacer el almíbar de chancaca
  • Luego de los 15 min, con la masa hacemos bastoncitos y los colocamos en una fuente que llevaremos al horno a 170 ° C  por unos 15-20 min o hasta que doren y se inflen un poco, retiramos y reservamos

La miel de chancaca:

  • En una cacerola colocamos la chancaca y los demás ingredientes
  • Agregamos agua hasta que cubra, ponemos a hervir a fuego lento hasta que se disuelva la chancaca y se forme un almíbar
  • Cuando ya esté casi formado el almíbar, con una pinza retiramos las cáscaras y rama de canela
  • Probamos el almíbar, en un plato limpio inclinado unos 45 grados vertemos unas gotas del almíbar, si avanza solo medio centímetro está perfecto
  • El almíbar o miel de chancaca debe estar caliente durante el armado del turrón

asi se arma el turron de doña pepa

Armando el turrón:

  • Importante: necesitamos que la miel esté caliente y fluida
  • Sobre un papel encerado colocamos una capa de palitos, napamos con almíbar, luego otra capa perpendicular y repetimos hasta tener 3 o 4 capas terminando con miel
  • Cubrir con grageas de colores
  • Dejar reposar 4 horas para que se compacte
  • Servir, disfrutar

 

Tip: para que los bastones salgan parejos, aplana la masa con un rodillo; luego, corta tiras del mismo grosor y forma los bastones con las manos enharinadas para que la masa no se te pegue.

 

Algo de historia: origen del turrón de Doña Pepa

Se atribuyen tradicionalmente dos orígenes al tradicional postre limeño, que recuerda a la esclava Josefa Marmanillo, proveniente del cercano valle de Cañete, reconocida como buena cocinera:

  • La primera historia y la más difundida en la historia oral y escrita, cuenta que hacia fines del siglo XVIII, Josefa Marmanillo comenzó a sufrir una parálisis en los brazos, debido a esto fué liberada de la esclavitud, pero al mismo tiempo, al impedirle trabajar, la enfermedad  la dejaba sin posibilidad de sustento. En tales circunstancias escuchó rumores sobre los milagros que realizaba la imagen del Cristo de Pachacamilla, viajó hasta Lima, y tanta fue su fé y devoción que se recuperó de su enfermedad, y en agradecimiento creó el dulce dedicado al Cristo de Pachacamilla, actualmente llamado Señor de los Milagros. En la siguiente salida del Señor, Josefa levantó el turrón, ofreciéndoselo. Al regresar a Cañete, la esclava aseguraba que el Cristo la había mirado sonriendo mientras bendecía la ofrenda. También existe la versión que Josefa llevó una primera vez el turrón a la procesión y se lo ofreció al Cristo de Pachacamilla, curándose al retornar a Cañete. En cualquier forma, en los años posteriores siempre regresó a Lima para ofrecer su turrón en las procesiones del Cristo morado a los fieles, tradición que continuaron su hija, su nieta, y las generaciones posteriores.
  • La segunda versión cuenta que un virrey organizó un concurso premiando a quien hiciera un alimento agradable, nutritivo y que se pudiera conservar por varios días: la ganadora no fue otra que Josefa Marmanillo, por lo que su apodo «Doña Pepa» quedó asociado al postre.

 


 

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